Maxi haciendo jabón casero

 

Ahora no es muy normal que en los hogares se haga jabón, pero hasta hace unos años en casi en todas las casas del pueblo se hacía el propio jabón para uso doméstico de la familia.

Solamente algunas mujeres mayores como Maxi han conservado esta costumbre en la cual son expertas, lo mismo lo hacen en frío que cocido, todo ello con una desenvoltura digna de admirar. Pues aunque el manejar la sosa cáustica debe hacerse con sumo cuidado, ellas tienen tanta práctica, que no necesitan los guantes que he visto usar ahora en otros lugares.

Esta es la receta que nos da de Maxi para el jabón, tal y como lo hacían su madre y su abuela desde hace muchos años.
Para hacer nuestro jabón casero, necesitaremos lo siguiente:

Un recipiente de barro, metal (para el cocido) o plástico.

Un palo de madera

2 1/2 litro de agua

3 litro de aceite comestible usado de cualquier clase: soja, girasol, semillas, oliva. etc. Hay que pasarlo por un colador muy fino para quitarle las impurezas.

500 gramos de sosa cáustica

Una caja de madera para molde, al que se le ponía harina para que no se pegara.

 

 
 
 

 

 
 
 
 

 

 

ELABORACIÓN:

Se echa en el recipiente, el agua y se añade la sosa con mucho cuidado, ya que la sosa cáustica puede quemar la piel, por lo que hay que procurar no tocarla.

Cuando está mezcla se enfría es el momento de ir añadiendo el aceite poco a poco, mientras con el palo de madera se va moviendo la mezcla siempre para el mismo lado, pues de lo contrario se cortaría el jabón. Este proceso se prolonga durante un buen rato, hasta que se tenga una pasta espesa de color blanquecino. Entonces se vuelca la pasta en el molde y se extiende.
Se deja reposar un par de días y ya está listo el jabón casero.
Es conveniente sacarlo del molde y trocearlo antes de que la pasta se seque demasiado.


“Para cocerlo se calienta la pasta hasta alcanzar alcanzar la temperatura de ebullición y se mantiene durante dos horas este tratamiento a los efectos de producir la “saponificación” de las grasas. Esta reacción química es la que combina el sodio de la lejía con los ácidos grasos provenientes de los aceites para dar forma a una “sal orgánica soluble” que es lo que conocemos como jabón.

El jabón cocido es más duradero que el hecho en frío.

 

 
 
 

 

 

 

Esta artesanía del jabón es una costumbre muy ecológica, porque el aceite que sobra en el hogar y se tira por el fregadero termina en nuestros ríos. Una vez allí forma una película que no permite la oxigenación y destruye peces y plantas acuáticas. Un litro de aceite contamina 50.000 litros de agua.