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El Guarro Antón

EL GUARRO ANTÓN

 

Antiguamente el día 17 de enero (San Antón) se rifaba un guarro y el alguacil iba casa por casa vendiendo las papeletas. A la persona que le tocaba debía entregar a cambio un lechón, al que se le cortaban las orejas para identificarlo del resto. El cerdito andaba todo el año por el pueblo, de casa en casa le daban de comer y por las noches el porquero lo llevaba con los otros cerdos que cuidaba. Al año siguiente para San Antón, el lechón se había convertido en un hermoso cebón, que se rifaba de nuevo y se seguía la costumbre. Cuando la mayoría de las personas se fueron marchando del pueblo, esta costumbre se perdió para siempre

En nuestra casa detrás de la puerta había un pozo; recuerdo un día en el que mi madre estaba sacando agua para la limpieza, cuando oyó un ruido dentro del pozo como si hubiera alguien dentro. Asustada llamó a las vecinas para que la ayudasen a ver que había dentro, se llevaron una gran sorpresa cuando oyeron los gruñidos del guarro Antón que se había caído dentro, porque mi madre había dejado la puerta abierta cuando sacó el agua. Se reunió la mitad del pueblo y con gran esfuerzo lo sacaron entre todos. A partir de aquel momento mis padres taparon el pozo y no lo volvieron a abrir.

 

 

Francisca Palomo Musat (Paca)